Con el tiempo, la grasa pierde sus propiedades, se seca y forma grumos. Esta acumulación afecta el desplazamiento de los carros que sostienen la puerta, dificultando su correcto deslizamiento y funcionamiento, por tal razón se retira completamente y se vuelve a engrasar el riel.
Debido al peso del sistema interno de las puertas —compuesto por materiales diseñados para la reducción del ruido—, con el tiempo tienden a desalinearse. Es necesario realizar ajustes y nivelaciones periódicas para evitar que los paneles se golpeen entre sí, se dañe la formica o se impida el cierre adecuado por superposición de las hojas.
Se realiza la inspección de las láminas de fórmica para identificar daños superficiales, los cuales se retocan con vinilos especiales. Además, se revisan los empaques y frenos, ya que con el uso constante y el movimiento de las puertas, estos componentes tienden a desgastarse con el tiempo y requieren ajustes o reemplazo para garantizar un funcionamiento óptimo.
Se realiza una limpieza profunda de los paneles utilizando materiales especializados que no afectan los acabados. Además, se lleva a cabo la limpieza general del área de trabajo, dejando la zona en óptimas condiciones tras el mantenimiento.

